Historia

La historia del Palacio Rejadorada se remonta al siglo XV. En 1476, durante la guerra civil entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, varios toresanos, partidarios de Isabel, reunidos en la casa de Juan de Monroy y Antona García, acordaron sublevarse contra las tropas portuguesas que ocupaban la ciudad, pero fueron delatados por un joven asistente, enamorado de la bella Giomar, hija de Juan y Antona, cuando se supo que amaba a Álvaro de Ulloa, hijo del gobernador de Toro.

Todos los conjurados fueron condenados en la plaza pública y Antona García fue ajusticiada en la propia reja de su casa. Los Reyes Católicos, ocupada Toro, premiaron la fidelidad de Antona mandando dorar la reja en que conoció la muerte y autorizaron también el matrimonio de Álvaro de Ulloa, que fue perdonado, con Guiomar.

Tras varios años de olvido, el Palacio recién rehabilitado abre sus puertas y recupera todo el esplendor de la época, en estancias, salones y como no, gastronomía y vino.